Misiones · Colombia

La Iglesia en las Montañas

“¡Somos inmortales hasta que Dios cumpla su propósito en nuestra vida!”. Esta es la realidad de cristianos que sufren persecución a causa del Evangelio en Colombia.

Valle verde entre montañas en el norte de Colombia

Otra realidad

Aunque la Constitución del país garantiza la libertad de religión, la Iglesia en las Montañas de Colombia vive otra realidad. Cuando los misioneros evangélicos venidos de otros países fueron perseguidos a comienzos del siglo XX, se refugiaron en las montañas. Hoy, en cada vereda, la presencia de una iglesia evangélica es viva y activa, a pesar de las presiones de las guerrillas y de los paramilitares: grupos que, actuando con violencia contra pastores y líderes, dejan un rastro de dolor, con viudas, huérfanos, secuestros, violaciones y cristianos expulsados de sus tierras.

La iglesia que vive en libertad, en las ciudades más grandes, no siempre se entera ni se involucra con estos hermanos. Pero la Iglesia en las Montañas necesita oración, provisión, apoyo, y necesita saber que no fue olvidada por el Cuerpo de Cristo, incluso en otros países, como Brasil.

Relato · junio de 2014

Escuchar sus oraciones

En julio de 2012, junto a un equipo de trece brasileños apasionados por las misiones, conocí esta realidad en el norte del país. Visitamos familias de pastores, viudas, huérfanos, desplazados, hermanas que sufrieron mucha violencia y hermanos que participaron en guerrillas. Abrazamos, lloramos, tratamos de suplir las muchas necesidades; jugamos con los niños, fútbol con los jóvenes; salud básica (con apoyo de hermanos colombianos), odontología, corte de cabello. Pero lo que más me marcó fue escuchar sus oraciones, de perdón al enemigo y de gratitud a Dios, y la alabanza que brota de labios “tocados con las brasas del altar de Dios”.

El lema de uno de los pastores y de su esposa, líderes de 249 congregaciones, el 80 % de ellas en la zona de conflicto, testigos personales de mucha atrocidad, incluso en su familia, toca y anima nuestro corazón: “Vamos sembrando la Palabra de Dios, regando con nuestras lágrimas y confiando en el Dueño de la siega, sabiendo que segaremos con alegría” (Salmo 126:5-6).

La alegría y la gratitud por nuestra presencia, inédita en aquella región, fueron nuestra mayor recompensa. Fui edificada y animada para seguir a fin de proclamar la victoria del Señor Jesús en la vida de esta iglesia que está siendo forjada en el fuego de la persecución. Volví en 2013 con otro equipo de brasileños.

— Ingrid Hort (¡sierva, nada más!)

Cómo podemos ayudar

Motivos de oración

  • Que el testimonio firme de nuestros hermanos impacte a la guerrilla y a toda la nación.
  • Que haya un cambio en el corazón del pueblo colombiano, y no venganza.
  • Que las necesidades básicas, salud, educación y transporte, sean suplidas por el gobierno.
  • Que el Evangelio del Reino de Dios siga siendo predicado y enseñado, venciendo el dolor y la miseria de nuestros hermanos.

¿Se anima?

Escríbanos y participe orando, ofrendando o yendo.